viernes, 9 de febrero de 2018

Pequeños placeres

Como arreglarme las uñas (manos y pies), darme una linda ducha, ponerme un pijama cómodo, irme a la cama, ver una peli, leer un buen libro (cosa que no hago porque estoy abocada a Xul Solar), son cosas que puedo hacer aunque tenga un dolor nivel 8. La vida te cambia, y mucho, pero no por eso tenés que dejarte estar. 
Muchas mañanas que me despierto sintiéndome como el cul*, en lugar de dejarme los pantalones grandotes cómodos y mis remeras agujereadas (así de sexy duermo), trato de darme una ducha, tomar un rico café y maquillarme. Al menos me siento mal, pero no me veo mal. Aunque también es bueno aclarar que no hay que esconder la enfermedad. Si me arreglo (maquillaje, uñas pintadas, anillos, pulseras, un buen par de aros o un lindo collar) no es para esconderle al mundo mis ojeras y mis ganas de quedarme acostada todo el día; lo hago por mí. Para sentirme mejor conmigo.
Las indulgencias también son un premio. Por ejemplo la cena de hoy: fideos con manteca y queso (con mucha pimienta y nuez moscada). Y como estoy muy cansada (salir a hacer trámites y comprar mi medicación me cuesta muchísimo). 
Ayer tenía que ir a Av. Rivadavia y Boedo, y fui caminando desde Corrientes y Pueyrredón con los 40º de térmica. Llegué reventada, pero con el orgullo de haber logrado algo: caminar a pesar del dolor, del calor, de los pies ampollados...
Bueno, por hoy me despido. Espero que pasen una linda noche de viernes y salgan a divertirse.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario